En Venezuela, reponer un tramo de cable robado, sustituir algún aparato o simplemente solventar una falla, se puede resolver con dólares, bolívares soberanos y también con comida, dependiendo de la zona donde ocurra la eventualidad
“Ya llevamos 96 horas sin luz en la calle Las Acacias de La Florida.
¡Y pinta para largo! Cuando pienso en la cantidad de millones de dólares que se robaron en las supuestas inversiones eléctricas y veo las penurias que pasamos millones de venezolanos provoca mentar madre sin contemplación. En la 4ta República cuando se dañaba un transformador eléctrico a las 2 horas llegaba un camión de la electricidad y lo cambiaba de inmediato. En la 5ta República, a los 2 días llega el camión, se lleva el transformador, luego aparece un empleado y pide plata para arreglarlo.
¡Y pinta para largo! Cuando pienso en la cantidad de millones de dólares que se robaron en las supuestas inversiones eléctricas y veo las penurias que pasamos millones de venezolanos provoca mentar madre sin contemplación. En la 4ta República cuando se dañaba un transformador eléctrico a las 2 horas llegaba un camión de la electricidad y lo cambiaba de inmediato. En la 5ta República, a los 2 días llega el camión, se lleva el transformador, luego aparece un empleado y pide plata para arreglarlo.
Buenos días a Todos”.
Así saludó, el lunes 12 de noviembre a través de su cuenta de Twitter, el actor y director de teatro Héctor Manrique. En su zona, al Norte del municipio Libertador de Caracas, 16 edificios y 6 casas se quedaron sin servicio eléctrico.
Su vecina, la escritora Jacqueline Goldberg, también dejó registro en la red social sobre las penurias que están pasando gracias a Corpoelec. Goldberg escribió que el transformador de su edificio ya era un aparato temporal, puesto en la superficie hace dos años, y que el jueves 8 de noviembre en la noche comenzó a echar humo. Según la escritora, al día siguiente llegaron dos grúas y se llevaron el transformador averiado y otro subterráneo que servía a esa zona.
A través de una llamada telefónica, la escritora dijo que una cuadrilla de Corpoelec encabezada por el funcionario Maikel Condalez llegó al lugar para informarle a todos los afectados que para reparar el transformador los vecinos debían obligatoriamente suministrar todos los repuestos e insumos necesarios, y que solo después de que entreguen todos los materiales resolverán el problema. De lo contrario, iban a seguir sin energía eléctrica.
Lo que viven Manrique, Goldberg y sus vecinos no es exclusivo de esa urbanización ni de ninguna otra zona en particular. Tampoco es un hecho aislado en alguna ciudad remota de Venezuela. La “privatización” de los servicios públicos ya se ha vuelto una manera de sobrevivencia en tiempos de socialismo: para solucionar cualquier falla de los servicios de luz, telefonía e internet, hay que pagar.
Solo los vecinos que estén organizados y que puedan aportar dólares, bolívares soberanos o comida a los técnicos y trabajadores de Cantv y Corpoelec pueden salvarse de quedar incomunicados y en la oscuridad.
Y, con todo y el pago, el resultado de estas gestiones paralelas es tan incierto que, en lugar de ser una “reprivatización” de los servicios después de que el gobierno los nacionalizara hace una década, termina siendo la “piratización” de un procedimiento que debería, por ley, ser público, gratuito y para todos.
Tanto Corpoelec como Cantv son instituciones del Estado que dependen directamente del Ministerio del Poder Popular para la Energía Eléctrica y del Ministerio del Poder Popular para la Ciencia, Tecnología e Innovación, respectivamente. Desde la nacionalización de ambas, en el año 2007, la calidad de estos servicios evidencia en años recientes la peor crisis de la historia reciente. Tanto, que junto con las fallas en el suministro de agua potable, son de las causas más frecuentes de protestas en el país.
Según una data del Termómetro de la Calle, las protestas sociales desplazaron a las de carácter político en el 2018, siendo el tema eléctrico la tercera razón por la cual los venezolanos salieron a la calle. Un total de 332 manifestaciones se produjeron por fallas eléctricas hasta el mes de julio.
Una investigación del Comité de Afectados por Apagones reveló que durante el primer semestre de 2018 se produjeron en el país más de 16.000 apagones, esto es un promedio de 88 apagones diarios.
El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social registró que solo para el mes de octubre se produjeron nueve protestas a nivel nacional para exigir mejoras en el servicio de telefonía fija y conexión a internet.
Un estudio realizado por el Instituto de Prensa y Sociedad (IPYS) en abril de 2018 determinó que Venezuela tiene el Internet más lento de toda la región. Según cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Venezuela tiene la peor calidad en la conexión.
Un informe de Transparencia Venezuela titulado “Empresas propiedad del Estado, 10 años de opacidad, decadencia y destrucción” afirmó que las empresas Corpoelec, Corpoelec Industrial y Administradora Serdeco, todas propiedad del Estado, tienen denuncias de irregularidades de funcionamiento, falta de insumos, conflictos laborales o de corrupción.
En el sector de las Telecomunicaciones, el informe identificó que de 10 empresas propiedad del Estado, 50% de ellas -Cantv, Orinoquia,Vtelca, VIT y Movilnet- tiene denuncias públicas de irregularidades de funcionamiento, falta de insumos, conflictos laborales o de corrupción.
Fuente: http://runrun.es/noticias/361613/de-la-nacionalizacion-a-la-piratizacion-de-los-servicios/
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